Es difícil no ampliar el pensamiento frente al planteo de Silvio Garattini. El oncólogo y farmacólogo italiano, fundador del prestigioso Instituto de Investigaciones Farmacológicas Mario Negri de Bérgamo (la institución no patenta sus descubrimientos ni acepta dinero que condicione sus resultados), lejos de recomendar suplementos caros o dietas de moda, el doctor defiende un enfoque basado en la moderación extrema. "Con un 30% menos de comida, se vive un 20% más", suele decir. Así esgrime la fórmula de llevar lúcidamente sus 97 años de vida.

El italiano rompe el molde en muchos aspectos. No hay que comer obligatoriamente cinco veces al día. O quizás sí se puede porque el balance calórico total que propone privilegiar podría lograrse ingiriendo los alimentos como cada individuo lo desee. 

Aunque en este sentido Garattini también cree en la regla que las calorías deben ser proporcionales al desgaste físico real del día. El italiano suele saltarse el desayuno tradicional o mantenerlo al mínimo. En el almuerzo, rompiendo con la idea de hacer comidas copiosas a mitad del día, come algo liviano. Puede ser apenas un jugo de naranja exprimido y un par de galletas. La cena es el momento en el que realiza su comida principal, pero bajo una estricta pauta de calidad y control de porciones. Tiene una particular premisa que no seducirá a muchos: levantarse de la mesa con un poco de hambre.

En su plan de alimentación hay frutas, verduras, mucho pescado, muy poca carne roja y grasas saturadas.

La actividad física y los vínculos

En el programa de ejercicios el oncólogo también es disruptivo. Destaca que la regularidad es más importante que la intensidad extrema, y aconseja cumplir con la recomendación médica de entre 150 y 300 minutos de movimiento a la semana. Para ello camina cerca de 5 kilómetros todos los días de manera constante. Garattini no cree en rutinas de gimnasio de alta intensidad ni en extenuarse después de los 50 o 60 años.

Cuidar las relaciones sociales, mantener el contacto con amigos o ex compañeros y conservar la curiosidad intelectual son factores tan determinantes para vivir más como lo que se pone en el plato el doctor italiano. En conclusión, Garattini cuestiona modas como el ayuno intermitente estricto (afirma que los estudios muestran que al final la gente come la misma cantidad total) y se enfoca en la moderación variada.

Hay tres componentes comunes en la dieta occidental que el oncólogo ha desterrado por completo de su vida tras analizar la evidencia científica. En primer lugar, el alcohol: explica que desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo declaró como un carcinógeno, él no toma una sola gota de vino ni tampoco lo regala. La carne roja la evita a un máximo de 100 o 150 gramos por semana. El podio de “no” lo cierran las grasas saturadas densas de origen animal y exige sustituirlas en su totalidad por aceite de oliva virgen extra. Puede ser que algunas de sus herramientas suenen simplistas, otras poco agradables, pero eficaces para envejecer con una excelente calidad de vida, al menos, hasta ¡los 97 años!